viernes, 27 de marzo de 2009

Jean Massin

Ese joven caballero fogoso, maravillosamente febril bajo la emergencia del instante, magníficamente burlón. Ese ogro que quiere morder con fuerza, con su apetito bárbaro, en la gorda manzana de la vida, ferozmente sediento de avanzar siempre más allá sin tregua ni descanso. Ese pirata que reivindica y exalta su plena libertad, aunque no sabe todavía que las preguntas que (su libertad) hará al mundo a sí mismo, pero de quien nunca haremos un esclavo. Ese campeón de la irreverencia. Ese transgresor del orden. Ese jugador en contra de toda norma de juego.
Su desafío de mito no fue vano para más de una de nuestras existencias como hombres.

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